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Cicloturismo 7 Lagos, Chile - Argentina

Cicloturismo / Cicloturismo y rutas 2018
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Ciclópatas:

Ruta: #51

Lugar: 7 Lagos, Chile – Argentina

Fecha: 14 al 22 de Septiembre de 2018

Introducción:
El cicloturismo es una rara mezcla entre deporte y el mejor de los ocios, se busca llegar de un lugar a otro lo más lentamente posible porque lo importante raras veces es la meta, lo que realmente se disfruta es la ruta misma, no vale pasar corriendo haciendo el mejor tiempo, simplemente te perderías miradores, cascadas, atardeceres, montañas nevadas, sonidos de la fauna, olores, personas nuevas, etc. Créenos, son cosas que quieres ir viviendo y que con el tiempo atesorarás como una gran experiencia, verás en poco tiempo que incluso tus fondos de pantalla cambiarán para ser tus propias fotos con los paisajes de lugares que recorriste y personas que conociste.
Esta vez les contaremos de nuestro viaje entre Panguipulli y Bariloche, el regreso a Chile a través del paso Cardenal Samoré pasando por el Lago Puyehue. En éste viaje nuestro grupo contó con 8 integrantes que llegamos de diversas maneras a Panguipulli para reunirnos y comenzar el pedaleo cerca de las 10:00 am del sábado 15 de Septiembre, nada más alejado de la realidad ya que por las fechas fue muy difícil llegar y terminamos comenzando nuestra ruta con 7 horas de retraso, pero ahí estábamos, todos por fin reunidos y con un ánimo increíble, armamos nuestras bicicletas, montamos el equipo y comenzamos nuestra aventura.

 

El Comienzo

El primer día la ruta fue de Panguipulli hacia Puerto Fuy por 63 kms con un desnivel positivo de casi 1200 mts. lo que es un buen reto si vas con 40 kgs entre alforjas y bolsos, el camino era asfaltado de comienzo a fin, pero consideraba varias subidas importantes sobre en los últimos 20 kms de cuesta. La partida fue más tarde de lo programado y lo bello del entorno confabularon para mostrarnos un atardecer y puesta de sol increíble mientras rodeábamos el lago Panguipulli, el paisaje era tan maravilloso que parábamos para sacar fotos pero luego nos quedábamos atonitos contemplando tanta belleza, teníamos la certeza de que aún la mejor fotografía no podría captar ese momento tal como lo veíamos y debíamos atesorarlo en nuestra memoria para siempre, era impresionante y esto estaba recién partiendo.
Cayó la noche y seguíamos pedaleando pero aunque no veíamos el paisaje en su totalidad el entorno se encargaba de sorprendernos de igual manera, se nos acababa el agua y notábamos que a cada rato caían vertientes a nuestros lados como pequeñas cascadas ofreciendo agua dulce para el cicloturista que quisiera disfrutarla, aún con esa inminente penumbra lograba verse el contorno del volcán Mocho-Choshuenco está ubicado en la provincia de Valdivia, en la XIV Región de Los Ríos, dejando mostrar en su majestuosa belleza. Continuamos la ruta, ya habíamos pasado el sector del lago y comenzaba la subida a Puerto Fuy donde teníamos reservada una cabaña esa noche para tomar la barcaza HuaHum a las 9:00 del día siguiente (es importante reservar la barcaza previamente o es muy probable que no encuentren espacio ya que la afluencia de publico es grande), pero como nunca es tan fácil ya calculábamos que por el retraso en la partida llegaríamos allá pasada las 00:00 hrs, aquello no importaba, en realidad lo estábamos pasando muy bien!. comenzaron los calambres quizás producto de ir con las piernas quietas durante tantas horas en el viaje desde Santiago, pero llegamos igual, incluso más tarde de lo que pensábamos pero con el ánimo intacto.

El Cruce a Argentina

Nos levantamos muy temprano y fuimos al embarcadero en puerto Fuy, el paisaje como siempre prometía mucho. el frio y el amanecer provocaban que el lago mostrara sus colores sobre el agua rodeando la barcaza. ya en esta, acomodamos nuestras bicicletas en un rincón y corrimos como niños hacia la proa para mirar el espectáculo. a medida que nos alejábamos de Puerto Fuy la barcaza comenzaba a bordear las montañas que acompañan el camino por el Lago Pirihueico, una ligera lluvia se mezclaba con un tímido sol, algunos pasajeros entraron al sector de los asientos y otros permanecieran en el exterior como nosotros, aprovechábamos cada instante, no importaba el frío ni la lluvia.
Una hora y media navegando (28 kms aprox.) y llegamos al otro extremo, el puerto Pirihueico, en ese lugar hay 2 restaurantes que nos recibieron con potentes y ricos desayunos que no podíamos dejar pasar, una paila con huevos de campo y pan amasado para comenzar una jornada pedaleo épico hacia San Martín de Los Andes en Argentina. éste sería el día que cruzaríamos la frontera, lo que en Sudamérica significa cordillera y por muy al sur que sea también es sinónimo de muchas cuestas (algo que para cualquier cicloturista es emocionante y arduo). Saliendo desde Pirihueico la lluvia se había vuelto más densa, lo que combinado con el camino de tierra hasta San Martín iba haciendo el pedaleo un poco más pesado. Luego de 4 kms llegamos al único almacén que veríamos en todo el día por lo que era importante hacer una parada y abastecernos de galletas, chocolates, agua, etc. 7 kms después llegamos a la aduana Chilena, ahí la lluvia ya era muy copiosa, estaba lleno de autos de las personas que venían con nosotros desde la barcaza y que obviamente habían llegado antes, estacionamos nuestras bicicletas en medio de la lluvia y entramos a la aduana, ahí estaban todos mirándonos, algunos con pena, otros con admiración, algunos nos felicitaban por la valentía, otros nos preguntaban desde donde veníamos «de Panguipilli» les respondíamos y cuando seguíamos con un «y vamos a Bariloche» ya terminaban con confirmar nuestra locura (más aun considerando el clima). Continuamos y unos pocos kilómetros más adelante estaba la aduana Argentina con un gran letrero de paso fronterizo HuaHum que confirmaba que oficialmente habíamos pasado a Argentina, estábamos felices, era nuestro primer «mini logro», aunque sabíamos que venia mucho más por hacer. En éste punto había un viento terrible, muy helado y nosotros totalmente empapados se sentía peor, aquí los trámites duraron mucho por lo que la mitad del grupo se adelantó para llegar antes a San Martín y buscar un lugar donde pasar la noche, los demás partimos casi una hora después. El pedaleo ese día fue de muchas subidas y bajadas, siempre por ripio esquivando pozas de agua, con mucho viento y lluvia, nos adentramos en un sector boscoso mientras rodeábamos el lago Lacar que a ratos podíamos ver entre los árboles hasta que desde el km 20 comenzaron unas subidas brutales que nos acompañarían durante 20 kms más, se hizo de noche, se acabaron las baterías de las luces pero la emoción y entusiasmo seguía, íbamos cantando mientras pedaleábamos y a veces caminábamos con nuestras bicis al costado, pasaron varias horas y las cuestas seguían, a veces la lluvia paraba y dejaba ver un mar de estrellas entre las nubes, la luna casi llena nos acompañaba, luego se cerraba el cielo y volvía la lluvia. Completados los 20 kms de cuestas comenzaron algunas bajadas que anunciaban la cercanía de San Martín, entre las montañas se veía el reflejo de las luces del pueblo, estábamos muy cerca. Al final el pavimento y una gran bajada nos dieron la bienvenida, la parte del grupo que llegó antes había encontrado un hostal, era hora de salir a comprar algo de comida y descansar

Recorriendo un pedacito de la Patagonia Argentina

Comenzamos el día revisando y limpiando nuestras bicis para recorrer San Martín y luego comenzar el trayecto hacia Villa Angostura a 110 kms, el camino tiene una gran cuesta de 12 kms que comienza apenas uno sale del pueblo, es totalmente asfaltado pero no tiene berma por lo que se debe tener mucho cuidado con los vehículos que pasan, aún así la ruta es hermosa, después de la primera cuesta el camino es más «amable» y se disfruta mucho, pasamos por el pequeño Lago Machonico y luego los lagos Villarino y Falkner que están pegados, uno a cada lado de la ruta, en ese punto pasado el puente hay un camping libre que es simplemente un sitio abierto donde los viajeros acampan y los automovilistas simplemente detienen sus vehículos para admirar el paisaje (como obviamente no es administrado por nadie carece de instalaciones pero es un buen punto de camping a costo cero). Al continuar el camino con muchas subidas y bajadas, ya a unos 25 kms antes de Villa La Angostura se aprecia el Lago Correntoso, el camino lo bordea durante 6 kms antes de toparse con la pequeña Laguna Bailey Willis para luego dar con el Inmenso Lago Espejo a la derecha, en ese sector hay otro camping libre al costado del guardaparque en donde también se puede acampar.

Al final poco antes de llegar a Villa La Angostura se pasa un puente desde donde veíamos un bello puente peatonal más abajo que deberíamos recorrer después. La llegada a Villa la Angostura fue nuevamente cayendo la noche y como antes debíamos recorrer el pueblo buscando alojamiento, llegamos a una oficina de informaciones que estaba cerrada pero con un mapa de alojamientos fuera de ella, ahi mientras comenzábamos a organizarnos para salir a buscar preguntamos a la primera persona que pasó y fue quien terminó dándonos el dato de una cabaña espectacular en la que nos quedamos 3 noches, estaba a las afueras del pueblo pero era un lugar maravilloso, rodeado de naturaleza. Al día siguiente salimos a recorrer el pueblo y sus alrededores ya sin las alforjas y muy livianos (aunque como todo el viaje con la infaltable lluvia), Fuimos al sector de los puertos en Bahía Mansa y Bahía Brava una a cada extremo de la península que lleva al bosque de Arrayanes pero separadas por apenas 300 mts., ambas eran bellísimas, por un lado Bahía Mansa con un poco más de actividad naviera y por el otro lado Bahía Brava con un entorno algo más natural, pasamos varias horas ahi, sacando muchas fotos y admirando su entorno, luego para nuestra sorpresa nos encontramos con la misma persona que nos dio el dato de la cabaña, como un ángel nos recomendó un bellísimo camino que nos llevaría a un puente muy bonito, le hicimos caso y recorrimos el camino Quetrihué que bordea el lago hasta la carretera y luego un puente peatonal, el mismo que habíamos visto antes! por fin lo conocíamos! ese puente pasa sobre el rio Correntoso (el más corto del mundo pues es de apenas 100 mts. de largo y une ambos Lagos) ahí nos encontramos con un grupo de niños y sus profesores que andaban de excursión nos saludaban efusivamente, nos preguntaban quienes éramos que hacíamos en nuestras bicicletas y despertamos gran admiración en ellos, nos sacamos algunas fotos con los niños nosotros tan entusiasmados como ellos, fue un momento emotivo para todos, nos sentíamos por primera vez un ejemplo y que podíamos llegar a inspirar a que alguno de esos niños se dedicara a recorrer el mundo como nosotros. Continuamos el recorrido y llegamos al camping Arrayanes del río Correntoso, pasamos el resto de la tarde ahí, era un lugar muy bello de aguas caribeñas color turquesa pero con un frio polar al menos ese día.

El regreso a la Patria

La travesía de ésta ultima parte duraría 3 días y sería ardua así que comenzamos la jornada muy temprano, ya a poco andar habíamos llegado al desvío que lleva hacia el paso Cardenal Samoré (claro que unos 30 kms después), apenas entrando en ese desvío comenzaba la subida que a pocos kilómetros nos regalaba una de las mejores postales que habíamos visto en unos de sus miradores, paramos A admirar la belleza con la que nos despedía Argentina, ahí estaba el Lago Espejo Grande coronado por un fondo de montañas blancas rebosantes de nieve.

Continuamos nuestro camino y cada kilómetro era de paisajes montañosos llenos de verdes bosques y afluentes de agua muy cristalina, el frío era mucho y la lluvia constante y la verdad es que sólo esperábamos que empeorara pero justo en ese momento encontramos la única casa del sector con un letrero de café, apenas pasamos el cerco salió a atendernos la Sra. Beatriz y sus dos encantadoras hijas pequeñas, su casa era muy humilde pero acogedora, en su estufa aprovechamos de calentarnos un poco mientras nos deleitábamos con su café y sopaipillas cuadradas. Después de éste breve descanso la subida cada vez más empinada y las piernas cansadas nos pedían a gritos un descanso hasta que uno de los que iban adelante avisa por radio que habían encontrado algo de nieve, los de atrás apresuraron el paso y en el primer «manchón» de nieve que vimos nos volcamos a disfrutar como niños. (no sospechábamos la cantidad de nieve que veríamos después), después de al menos una hora en esa parte continuamos la subida y al poco andar encontrábamos cada vez mas nieve hasta llegar al punto en que todo el entorno estaba pintado de blanco y sólo sobresalían unas pocas ramas verdes de los árboles, ya estábamos muy arriba, esperábamos que en algún punto terminara la subida hasta que sucedió, algunos tramos mas planos y ahí estaba la frontera esperándonos con una nevazón y viento increíbles, apenas aguantamos unos minutos para sacar unas fotos y tuvimos que continuar antes de que empeorara el clima, prácticamente arrancamos de ahí. comenzaron las bajadas que tanto esperábamos pero lejos de disfrutarlas como imaginábamos tuvimos que hacerlas con mucho cuidado por lo resbaladizo del pavimento y el hielo que nos caía en la cara no dejaba ver con facilidad.

Al rato de ir bajando la nieve se convirtió nuevamente en lluvia y nos empapaba mientras el viento nos enfriaba rápidamente el cuerpo que por ir en bajada sin pedalear costaba aún más calentar los músculos. Un poco más adelante una gran bajada de 16 kms hasta la aduana Chilena durante unos 20 minutos terminó por congelarnos, pero ya estábamos en casa, hicimos los trámites rápidamente (éramos los últimos en pasar) y continuamos 4 kms para quedarnos en las cabañas de del sector de Anticura, ahí pasamos la noche y secamos un poco nuestra ropa después de encender la estufa a leña (demoramos más de una hora porque toda la madera estaba tan mojada como nosotros). Al día siguiente continuamos nuestro viaje ya más relajados con camino casi totalmente de bajada leve durante unos 50 kms hasta unas cabañas unos pocos kilómetros antes del pueblo Entre Lagos, fue un gran premio, nos quedamos en una cabaña con playa propia, muelle y lo mejor, una tinaja de agua caliente con la que soñábamos, frente de ella un restaurante donde pudimos relajarnos y comer bien para descansar y enfrentar el último día de la travesía hasta Osorno. Al día siguiente luego de un desayuno buffet incluido en el precio continuamos los últimos 50 kms hacia Osorno, camino totalmente plano sin retrasos, que incluso incluyó una visita a un museo de autos en Moncopulli.

El Aprendizaje

Practicar el cicloturismo lleva a apreciar las cosas más simples desde la humildad más sincera, nos sentimos pequeños ante la inmensidad del paisaje, muchas veces a la deriva envueltos en un clima inmanejable.
Mirar un par de bolsas encontradas en la basura como un tesoro que nos permite tener nuestros pies secos, que una caja de cartón es un buen paraguas improvisado, que el último paquete de galletas que tenemos sabe mejor cuando se comparte entre todo el grupo, aprendemos que esa buena vibra se percibe en las personas que nos reciben o ayudan con toda su hospitalidad y finalmente aprender que el premio al esfuerzo no es algo material, ni dinero, ni fama, es mucho mayor que todo eso, el premio es felicidad pura, aquella que se comparte con el grupo, la que te regalan las personas que nos saludan en la ruta alentándonos y recibiéndonos, esa felicidad que es compartida por todos, propiedad de nadie y de todos al mismo tiempo.

 

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