Carretera Austral, "Pepe" Valdivia

Cicloturismo / Cicloturismo y rutas 2019
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Asistentes:

Ruta: #64

Lugar: Carretera Austral

Fecha: Febrero de 2019

Mi aventura

Dos compañías aéreas, trasladan bicicletas con equipaje especial Skyairline cobra $15.900, mientras que Latam unos $ 30.000. Para iniciar la travesía, es necesario embalar muy bien las partes importantes, puesto que el traslado nunca es seguro, a veces no llegan las bicicletas, como me sucedió en el último viaje hacia la Patagonia, este imprevisto me retraso la ruta en dos días, gracias a la acogida de mi amiga patagonia Marcela conseguí hospedaje solidario.

 Con la bicicleta armada, empieza la ruta por la carretera austral, ya desde el mirador Marchant; con una vista panorámica de la ciudad, me despido de Coyhaique en su magnitud, a pocos kilómetros se deja caer una espesa lluvia a momentos intensa, el frío cae y la cosa se empieza a complicar se hace muy pesado avanzar debido al fuerte viento. Mi siguiente destino era Villa Mañihuales, al camping de mi amigo Jonás, pero me tengo que desviar de la ruta, se está haciendo tarde y necesito hacerle mantención a mi bicicleta (debido al traslado en avión se vio un poco averiada), llego a Puerto Aysén, a un camping que me recomendaron en la ruta y por referencia de varios comentarios en páginas de cicloturismo, ahí conozco a un excelente mecánico de bicicletas, que me salva de una desperfecto grave, que complicaba mi experiencia por estas tierras australes.

Al día siguiente, inicio la jornada con un rico desayuno y la foto respectiva en el ovejero o arriero en la salida de Puerto Aysén, me alienta una delicada llovizna avanzando 20 kilómetros hasta el cruce hacia Villa Mañihuales, el sol empieza a mostrar un paisaje de colores y bellos paisajes, el siguiente destino es Villa Mañihuales, a casa de Jonás, un amigo fotógrafo quien me da alojamiento y me ayuda a conectarme por internet debido a que se me rompió la pantalla del celular, lo que provocó que estuviera desconectado casi todo el viaje, recorremos el lugar una pequeña laguna sobre una puesta de sol, que mejor postal para terminar el día.

Después de 4 días de lluvia en momentos muy intensa, el sol se deja caer tibiamente, regalando un imponente paisaje entre las montañas y cerros, en este momento la carretera deja ver sus perspectivas y contrastes, el pedaleo va en dirección hacia Villa Amengual, unos 50 kilómetros aproximados, era el destino del día; a ritmo lento disfrutando del paisaje que a cada momento obligadamente paraba para fotografiar, contemplar y admirar cada instante en esa hermosa naturaleza. A 7 kilómetros de Villa Amengual se encuentra el camping «Refugio Río Cisnes», ahí decido descansar y secar ropa, preparo comida y recupero energías para enfrentar al día siguiente quizás el tramo más duro, subir la cuesta Queulat, en la reserva nacional del mismo nombre, el camino es en gran porcentaje de ripio, lo que hace en instante muy duro seguir avanzando, hasta llegar a Puyuhuapi, este fue el mejor desafío que tuve que pasar, tremendo descenso hasta llegar a la entrada del parque, lo bello fue que vas acompañado de montañas y bosque, que son miradas energéticas que no dan tregua al cansancio de ir en subida y subida, de pronto llega el asfalto y todo mejora hasta que te sorprende, desde la carretera, el ventisquero Queulat; impresionante glaciar, que va en un retroceso muy rápido lamentablemente.

A diez kilómetros, antes de llegar a Puyuhuapi empieza un camino de ripio que no termina nunca, mucha tierra suelta que al pasar los autos y camionetas muy rápido se hace bastante desagradable continuar, pero la llegada a Puyuhuapi es impresionante, la caleta y un pueblo lleno de calidez en sus habitantes, me encuentro con la celebración del aniversario del pueblo, la fiesta con su regia orquesta llena el gimnasio, a ritmo de cumbias y rancheras, toda la gente muy feliz compartiendo. Ya en un lugar de hospedaje recupero energías, en el pueblo hay de todo, supermercado (minimarket), muchos hospedajes, alojamiento y camping, decido un hostal necesitaba dormir en cama, fue tremenda la ruta de casi 80 km con su cuesta, así que me merecía su buen descanso.

Al día siguiente temprano fotografío el amanecer en la bahía, y emprendo mi ruta ya hacia Villa Santa Lucía, donde quedo un poco impactado por el nivel de devastación que dejo el aluvión en diciembre del año 2017, dejando 22 personas fallecidas y un desaparecido, todavía se encuentran casas destruidas, si bien hay máquinas trabajando y limpiando el lugar, queda mucho para reconstruir el pueblo, es desolador el paisaje. Acampo en un camping provisorio no muy cómodo, paso la noche y sigo mi ruta subiendo la temida cuesta Moraga, con una pendiente bastante fuerte, ya una vez en la parte más alta se aprecia el desprendimiento de parte de la montaña que provocó el aluvión, insisto el paisaje es devastador, te conmueve.

Nuevamente en la carretera me sorprende el glaciar Yelcho, pregunto a una banderillera como puedo llegar a ese ventisquero me da las indicaciones que eran muy simple «ves ese portón, ahí puedes dejar la bicicleta y hacer trekking de una hora para bajar al río y llegas al glaciar, impresionante estar tan cerca de hielos milenarios, que por el calentamiento de la tierra retroceden muy rápido, el bosque nativo y su flora hacen del trayecto una conexión con la naturaleza muy intensa, realmente es impresionante los aromas y las diferentes especies de pájaros que al ritmo de sus cantos te reciben, ¡qué bello momento impagable!

 A pocos kilómetros se aprecia con una leve cuesta el lago Yelcho en su máxima expresión vas pedaleando sobre el lago, después de varios kilómetros entre subidas y bajadas, empieza una planicie de la carretera deben ser unos 15 km de terreno plano entre montañas y montañas, un letrero quizás el único de una bicicleta, la emoción me embarga, antes de llegar a la localidad del Amarillo, una puesta de sol me da la bienvenida, de esas que emocionan a cualquiera, o por lo menos para mí, entro en catarsis ya que se inicia el término de la ruta, desde el amarillo sólo quedan 24 kilómetros hasta Chaitén este es un camino con poco desnivel.

Esta fase de la ruta fue un emocionante momento introspectivo, llegando al pueblo cerca de las 7 de la tarde, y según los lugareños se venía el aguacero, siguiendo los consejos decido quedarme en un alojamiento para pasar al día siguiente, muy temprano, a las termas que quedan a 5 kilómetros pasando por la entrada del parque Pumalín hacia la montaña, este es un relajo para mí, un regalo después de ya haber recorrido gran parte de la región de Aysén, disfruto de un par horas en la terma, pagando una entrada de $ 7 mil pesos renové energías con esas aguas benditas.

Al medio día empiezo mi último tramo, destino a Chaitén, llegando muy cómodamente después de las 2 de la tarde, descanso, almuerzo y busco donde pasar la noche. Al día siguiente me embarco en la naviera austral hacia Puerto Montt, lamentablemente no pude seguir hasta Hornopirén, me faltaron días, así que esta ruta queda inconclusa y es el mejor aliento para continuar en un futuro muy cercano el recorrido por el tramo sur de la carretera austral, desde Balmaceda a Villa O’Higgins, en el atardecer salgo a fotografiar una bella puesta de sol en la playa, me sorprende como se recoge el mar unos 100 metros, observar el fondo con piedra volcánica, esto debido a la erupción del volcán unos años anteriores. 

Amaneciendo me embarco hacia Puerto Montt, terminando esta hermosa ruta por la carretera austral norte, más que una aventura o un sueño para cualquier ciclista tanto de Chile como del mundo, para mi pedalear con mi roja y negra (mi bicicleta), es y será mi mejor terapia, un proceso de sanación que me lleva a enfrentar mis emociones, demonios y anhelos, experimentando momentos maravillosos con la naturaleza, descubriendo la felicidad en uno mismo.

Agradezco a cada ciclista que se detuvo, que compartió parte de su vida en una simple conversa.

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